7. Resultados

Resultados


Las participantes de este estudio son dos mujeres. La participante 1 tiene 43 años, vive actualmente en la CDMX con su esposo y sus dos hijos menores de edad. En el sismo del 2017 solo tenia un hijo que era un bebé. Es de nacionalidad colombiana donde no se presenta mucha actividad sismica y reside hace 12 años en la CDMX. Su nivel academico es preparatoria concluida, su ocupación principal es la de venta de productos alimenticios por encargo, de belleza por catalogo, y dos dias a la semana labora como trabajadora del hogar. Sus actividades cotidianas son el preparar a sus hijos de 6 y 3 años respectivamente, llevarlos a la escuela, dejar preparando la comida para ellos cuando regresen, porque ella sale a trabajar y los niños despues de regresar de la escuela se quedan en casa de sus abuelos paternos. Cuando no esta trabajando en la casa donde presta sus servicios, se ocupa de la producción de los alimentos que vende y de la comercialización de los productos de belleza. En el momento del sismo del 2017 vivia en un piso superior, y actualmente vive en la planta baja de una casa, que es una vivienda familiar compartida con sus suegros y cuñados. 


En cuanto a la participante 2, quien actualmente tiene 33 años, originaria de la CDMX y quien vive en la Alcaldía Tláhuac, que es considerada una zona donde los sismos se sienten más fuertes, ella refiere que cuando sucedió el sismo de septiembre del 2017, se encontraba en su casa haciendo sus deberes en su hogar, pues en ese tiempo no tenía un trabajo remunerado. Ella está casada y tiene una hija. Menciona que estudió Ingeniería en Sistemas y actualmente trabaja en Telemarketing que es una empresa filial a Teléfonos de México, labora en el turno vespertino haciendo Home Office debido a la contingencia por la pandemia por el Covid-19. 


Vive en casa propia, aunque comparte el mismo terreno con la familia de su esposo, quienes tienen casas diferentes para sus diferentes hijos. Aparte de su trabajo en Telemarketing, ella se dedica al hogar, especialmente enfocada en la educación de su hija quien está cursando el primer año de secundaria. Esta participante comentó que la alerta sísmica está instalada en la ventana de su casa, lo que hace que se ponga más mal cuando ésta suena.


A continuación se muestran los resultados de acuerdo con las categorías analizadas.

  1. Preocupación ante una amenaza real o imaginaria 
Como se muestra en la Tabla 3 las participantes manifestaron su preocupación ante la ocurrencia de un sismo en cualquier momento, con emociones como miedo, incertidumbre o angustia ante la posibilidad de perder la vida o la muerte de sus hijos. En este caso, ambas participantes mencionaron que lo más importante para ellas en el momento del sismo del 19s de 2017, fue tener la certeza de que sus hijos e hijas estaban sanos y salvos. Posteriormente, ante la alerta sísmica, el sentimiento de resguardar a sus hijos se vio revivido y lo manifestaron como prioritario. 


Igualmente, ambas participantes manifestaron haber tenido pensamientos acerca de que iban a morir durante el sismo, pues en su experiencia presenciaron diferentes circunstancias que les hicieron creer que así sería. 


Las participantes hicieron énfasis en el sentimiento de incertidumbre acerca de los días posteriores al sismo y a la alerta sísmica, pues refirieron que, durante 2019, se tenía planeado hacer un simulacro y durante este se presentó un sismo, por lo que temen que vuelva a suceder, aunque una de ellas, con una intensidad menor, lo que tiene que ver con que el último sismo no lo sintió. 


2. Recuerdos relacionados con el sismo 

Lyandurai (2018 mencionado por Sandoval et al. 2019) destaca que los recuerdos intrusivos de un evento traumático pueden ser angustiosos y perturbadores, y comprenden una característica clínica fundamental del trastorno de estrés postraumático, de esta forma, la alerta sísmica podría ser un detonante de aquellos recuerdos que las personas vivieron el sismo del 2017, y por lo tanto aquellos recuerdos intrusivos implican impresiones basadas en imágenes mentales que se entrometen en la mente involuntariamente y son emocionales lo que puede causar alteraciones emocionales, psicológicas y sociales que afectan la calidad de vida de la persona. 

Dicho lo anterior pudimos encontrar que los recuerdos que tienen las participantes son muy tangibles, pueden describir con detalles las acciones que tuvieron durante el sismo y lo que llevan a cabo cuando suena la alerta sísmica, por ejemplo la participante 1 (2023) menciona “pues uno recuerda como el instante que pasó eso, y pues bueno, como sea, pues la libramos…” 


Se identificó que algunos de estos recuerdos están aún cargados de sensaciones como si aún lo estuvieran viviendo, muestran el asombro, magnitud y consecuencias del sismo “… ver todo lo que pasó, todo lo que ocasionó… pues se siente así como, como el pesar de todas esas cosas” (Entrevistada 1). Se observó que algunos recuerdos causan malestar, expresaron que aún hay pánico y miedo como lo dijo la participante 2 ““... yo creo que ahí se detonó el miedo a los sismos porque yo no, pues no, nunca había vivido un sismo en el del 85...” dicha participante, comentó también que hasta al estar hablando del tema, en ese momento sentía nervios, miedo y hasta que le faltaba el aire. 

 

3. Malestar psicológico 

Las participantes expresaron haber sentido sensaciones de que el temblor continuaba por varios días, sentir estados de psicosis, experimentar pánico durante el sismo, al igual que cuando escuchan la alerta sísmica. Fueron recurrentes las alusiones al miedo y los nervios que les produjo el sismo y siguen sintiendo al escuchar la alerta sísmica. Las entrevistadas manifestaron sentir preocupación porque, aunque pensaron que iban a lograr calmarse, no lo consiguieron y temían trasmitirles ese temor a sus hijos. También hablaron de enfrascarse en el miedo, de vivir esa experiencia como algo traumático. Resaltaron también los comentarios sobre las reacciones fisiológicas desagradables que sintieron como el temblor en el cuerpo, vacío o hueco en la boca del estómago, y realizar conductas como el jalarse el cabello, gritar o llorar producto de la ansiedad que sintieron. 


4. Alteración de sí mismo 

Una de las participantes mencionó haber tenido una sensación de no poder caminar durante el sismo del 19s de 2017, ocasionado por el estado de estrés y nerviosismo que le provocó el evento traumático. Esta experiencia no se repitió tiempo después, sino que fue únicamente durante el evento. 


5. Evitación

En cuanto a los síntomas de evitación tuvimos que fueron los esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso traumático, así como esfuerzos para evitar recordatorios externos que despierten recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del o estrechamente asociados al suceso traumático (APA, s.f.).


Una de las entrevistadas manifestó que no recuerda eventos de los días del sismo, y son sus suegros quienes le dicen los comportamientos que realizó ese día como el de gritar, o jalarse el pelo. Estos olvidos, son un comportamiento de evitación para suprimir recuerdos dolorosos y que causan mucha ansiedad. 


6. Estado de alerta 

De acuerdo con la APA (s.f.) el estado de alerta es uno de los síntomas del trastorno de estrés agudo, y los síntomas de alerta pueden ser la alteración del sueño, comportamiento irritable, hipervigilancia, problemas de concentración, respuestas de sobresalto exagerada, su duración es de tres días a un mes después de la exposición al trauma. 


De esta forma, pudimos encontrar que las participantes manifestaron estar al pendiente de cualquier indicio que diga que va a temblar como lo expresó la participante 1 “... esperando… pues que, que tiemble ¿no?” dicha participante también comentó que ante la alerta sísmica ella espera el temblor y piensa que va a pasar, para dónde va a agarrar o dónde se va a esconder, cree que es el anticipo de lo que va a pasar, vive como en la expectativa del 19 de septiembre. 


La participante dos manifestó que el sismo del 2017 le impactó en el sueño, le daba miedo quedarse dormida y no volver a escuchar la alerta sísmica, pues ese día no la escuchó, se quedaron dormidos por el cansancio, entonces ese es su principal temor, que suena la alarma y no escucharla, compartió que en la actualidad ese sigue siendo una de sus mayores preocupaciones. Aunado a ello pudimos encontrar que ella expresa que cuando tiembla, le falta mucho el aire, respira muy agitada, como si hubiera corrido un maratón. 


Ambas participantes manifestaron que ante la alerta sísmica, esperan que suceda el temblór, especialmente la entrevistada 2, expresó que “… la verdad, con la espera, así como que de que va a temblar, porque ya sabe uno que en septiembre tiembla o tiembla y si estás así como que bueno... en la espera” (Entrevistada 2). 

 

7. Estrategias cognitivas para enfrentar el estrés por sonido de alerta sísmica o sismos 

Una de las entrevistadas informó que cuando hay simulacro su estrategia para controlar el estrés es decirse a sí misma que es solo un simulacro, esta misma entrevistada refiere que como se mudó a una casa que está en planta baja piensa que allí no va a sentir nada, ni a correr peligro. La entrevistada 2 usa como estrategia cognitiva para reducir el estrés, el decirse a sí misma que esa no es época de temblores, y también se tranquiliza al recordarse que la alarma va a sonar y le va a dar tiempo para reaccionar. 

 

8. Estrategias conductuales para enfrentar el estrés por el sonido de la alerta sísmica 

Una de las estrategias que ambas participantes mencionaron fue la de resguardar a sus hijos en el momento en que suena la alerta sísmica, de tal manera que garantizaran su seguridad, sin importar lo que estuvieran haciendo. 


No obstante, también fue común entre las dos, la incertidumbre y confusión al momento de tomar una decisión acerca de dónde resguardarse, si salir a un lugar abierto o quedarse dentro de sus casas en un lugar que consideran seguro. En ambos casos, realizaron una evaluación de lo que era más seguro y confiable, aunque una de ellas mencionó que en el momento en que suena la alerta, se bloquea repentinamente. 


Esto es congruente con el hecho de que en México ocurren sismos en cualquier momento, y sólo se tienen unos segundos de anticipación para tomar la decisión más adecuada, por lo que la incertidumbre y el estar poco preparado se convierten en una limitante ante antes situaciones. 

 

9. Aceptación de atención psicológica. 

Las dos entrevistadas tuvieron un buen concepto de la ayuda que les puede ofrecer el recibir atención psicológica, no solo para enfrentar de manera más adecuada el estrés producido por los sismos y el sonido de las alertas sísmicas, sino que reconocen su eficacia para lidiar con otros problemas de la vida cotidiana. Sin embargo, en una de las entrevistadas durante el discurso se detectó que todavía existe el temor de ser considerado loco cuando se habla de salud mental. 

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